
Gracias mi niña,
por ser parte de mi vida,
aunque no podamos compartirla,
ni vivirla juntas.
Gracias porque estuvistes dentro de mi.
Gracias por todo lo que me has dado.
Por todo lo que me sigues dando desde la lejanía,
allá en el cielo,
donde espero llegar un día.
Gracias por todas las fuerzas que me das.
Por todo lo que haces por mi.
Por haberme enseñado esta forma de amar y de querer.
Porque nunca, nunca te olvidaré.
Porque siempre en mi te llevaré.
Te quiero Helena.